Así, “a grosso modo”.

Casi 3 años después retomo esta entrada final del periplo “El Penúltimo”. Fue un borrador que dejé por volver a la vida cotidiana y hoy retomo por distintos motivos. Ahí va.

Tratando de cumplir nuestra promesa de contar lo que ha sido este viaje.
No día a día, de manera analítica como nos planteamos en Diario de a-bordes (no tengo ganas de buscar la libreta donde apuntamos las anécdotas del viaje) si no de manera más sintética y, perdóname Carlitos, más subjetiva.

Como ya sabréis a mi lo que es el deporte así, a lo bruto, con todas las letras, motivarme lo que es motivarme, no me motiva. Más bien me repele. Eso sí, no se entienda como un ataque, si no como una concepción de la vida casi opuesta o directamente diametralmente opuesta a la mía. Tal vez peor, pero la mía. Dispuesto estoy a que me hagan salir de mi “error”.

Pero no puedo entender la obsesión de ver quién al tiene más larga, la pelea de gallos, el vacile técnico, la obsesión “ultimista” de tener lo más último en material deportivo, aunque ya tengas 10 que hagan lo mismo (esto no lo entiendo ni en deporte ni en ninguna disciplina), el sectarismo de nivel (está claro que los hay, pero del realismo a la humillación de instituto hay un trecho), el hasta aquí has llegado y no hay remedio para este muro (sólo unos cuantos “elegidos” podemos), el entenderlo todo como si fuera una carrera, el querer ser el sursum corda de cualquier reto por nimio que sea y el creer ser mejor que otra persona por el mero hecho de hacerlo más rápido, con más soltura técnica o simplemente, poder hacerlo.

Bien pensado, eso mismo se podría aplicar a muchas otras disciplinas y facetas de la vida, sin ir más lejos, a la música, mi amada música. Pero no es este el foro. Al menos de momento.

En cambio, y sé que me arriesgo a decir algo muy parecido al párrafo anterior, aunque sé perfectamente que no es lo mismo, sí entiendo la autosuperación, tratar de llegar a tus límites, tensar la goma de la comodidad para holgar más el perímetro de conocimiento y de vivencia, y en un arrebato de orgullo primario, extrapolar el pequeño paso de un ser humano a toda la humanidad, arogándote ser el delegado de determinada materia deportiva (aplíquese de nuevo a cualquier disciplina) y volviendo rápidamente a la realidad de que tampoco es para tanto y que, en mi caso, no hay record olímpico y a ciencia cierta, nunca lo habrá.
Sí entiendo el momento de compartir esa superación, y las ganas de hacer partícipe a tu gente de eso; sí entiendo que hay que prepararse técnica, mental y materialmente para afrontar ciertos retos que son personales y sólo después, colectivos y compartidos; sí entiendo que hay gente que ha llegado antes que tú a cimas más altas y que pueden dar luz a tus primeros pasos; sí entiendo que de la noche a la mañana no se puede subir al Everest y que es bueno que te hagan sabedor de las limitaciones y se hagan compañeros para saltar ese muro que quieres saltar; sí entiendo de ritmo, de ritmos grupales, pero insisto, no de prisas: creo en la importancia de hacerlo, no de hacerlo antes; y sí entiendo la satisfacción del reto superado y por supuesto, entiendo que no hay nada imposible. Y a las pruebas me remito ;).

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Acerca de alfonsocope

Persona, ensayo,experimento, sólo un gran solo espejo.
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